martes, 23 de abril de 2019


El púlpito no debe ser un castillo de los cobardes




“No permitamos que nuestra predicación directa y fiel degenere en regaños a la congregación. Algunos llaman al púlpito Castillo de los Cobardes, y tal nombre es muy propio en algunos casos, especialmente cuando los necios suben a él e insultan impúdicamente a sus oyentes, exponiendo al escarnio público sus faltas o flaquezas de carácter” 
Spurgeon.

El sermón debe ir cargado de amor y misericordia, respaldado por horas de preparación y oración. Un pastor que utiliza el púlpito para regañar o evidenciar las faltas de sus ovejas no es apto para el ministerio.

El ministerio pastoral está lleno de responsabilidades y no puede descuidar ninguna de ellas, sin embargo “entre las variadas responsabilidades asignadas a un pastor, la de predicar se mantiene a la cabeza en importancia sobre el resto” (MacArthur, 2005).

Las comunidades de fe están llenas de personas con necesidades y problemas. Muchas de ellas necesitan ser restauradas no regañadas ni evidenciadas públicamente. Por lo tanto, el púlpito no debe ser un castillo de cobardes sino de hombres valientes y abnegados, que entienden su responsabilidad como pastor y saben llevar el mensaje del evangelio.

El pastor amoroso entiende que el mensaje del evangelio es llevar al conocimiento de Cristo a todos aquellos que andan perdidos como ovejas sin pastor, a merced de animales salvajes esperando el momento de devorarlos. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Romanos 10:14 (RVR 1960).

El púlpito no debe ser un castillo de cobardes, debe ser un lugar donde el pastor diligente predique el fundamento apropiado. “Si la predicación ha de jugar el papel que Dios le asignó en la iglesia, debe construirse sobre la palabra de Dios…Por desgracia, eso ya no sigue siendo cierto, incluso en las iglesias evangélicas. Mucha predicación de hoy enfatiza la psicología, el comentario social, y la retórica política” (MacArthur, 2005).

El sermón expositivo ha pasado a un segundo plano. El acomodamiento, la poca preparación o el interés personal, son solo algunos de los factores que pueden estar detrás de la desaparición del sermón expositivo de la biblia.

Rebeca Radillo escribe en su libro Cuidado Pastoral, que “la iglesia está compuesta de pecadores arrepentidos y dependientes de la gracia de Dios para su diario vivir”. Y es precisamente en la biblia donde pueden encontrar respuesta a sus diferentes problemas y necesidades. Por eso el pastor debe invertir tiempo en preparar un sermón y tener su oído atento a la voz del Espíritu Santo, para discernir la necesidad de las ovejas que están a su cuidado.

El apóstol Pedro escribió esta recomendación a los ancianos. “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1 Pedro 5:1-3. (RVR 1960).

El predicador debe estar comprometido en trabajar duro para predicar y enseñar la palabra inspirada por Dios. El principio bíblico de 2 Timoteo 3:16 es aplicable para nuestro tiempo. Toda la escritura es inspirada por Dios, siendo útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia. Pablo agrega en Romanos 2:1. “Por tanto tu que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos” (Reina Valera Contemporánea).

El predicador comprometido con su Señor se verá primeramente confrontado a sí mismo por medio de la palabra, el sermón le hablará primero a él y eso le permitirá comprender el corazón de los hermanos, acompañado de oración y ayuno, el sermón será lleno de amor, misericordia y el poder del Espíritu Santo. Será un mensaje que enseñe, redarguya, corrija e instruya en justicia.

Será un sermón que lleve el mensaje de salvación, un sermón que hará llegar el reino de los cielos a aquellos que están inmersos en el reino de las tinieblas, dando libertad a los cautivos, levantando a los caídos y sanando las heridas más profundas de los enfermos. El pastor tendrá el poder y la forma.

Por último, el mensaje del evangelio es un mensaje de amor y esperanza. Ya no hay más condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Hagamos del púlpito un castillo de valientes, desde donde pueda predicarse la sana doctrina y el mensaje de salvación, porque el justo por la fe vivirá.

viernes, 19 de abril de 2019

Influenciadores la revista


CUIDANDO DEL REBAÑO

JUAN 21:15-17

El ministerio de Jesús aquí en la tierra tuvo muchas facetas que son fácilmente identificables  por su importancia para el pueblo de Israel y  como memorias para los creyentes que en el  transcurrir de los años luego de su muerte y resurrección, se volvieron y son nuestros textos de fe. Jesús sanador, predicador y libertador son algunas de las características que encontramos en la escrituras cuando la leemos, sin embargo hay una faceta que queda oculta a los ojos de los lectores, pero que resaltó durante los siguientes años en los que la iglesia primitiva  fue perseguida, pero que de no haberse formado en los discípulos estos no hubieran trascendido con su testimonio y escritos  hasta nuestros días, me refiero a la formación de un liderazgo que transformo su carácter, identidad y sensibilidad por los perdidos tal y como el mismo Jesucristo sintió al desarrollar su ministerio. 
El ministerio pastoral es fundamental en la vida del cristiano tanto para la iglesia  primitiva como para la iglesia actual, sin el, seríamos como ovejas sin pastor con caminos abiertos para nosotros, pero sin saber cuál conviene  tomar. 
Jesucristo durante los años en los que convivió con sus discípulos,  formó en ellos con cada circunstancia que vivió  una huella que indeleblemente daría fruto. Es de destacar cómo entre los doce, resalta Simón Pedro por su carácter fuerte, por su sagacidad, por  su intrepidez y la capacidad de reaccionar ante y por Jesucristo de maneras que podrían llamarse impulsivas pero que son realmente una respuesta a  un corazón que amaba a su Señor. 
Simón Pedro demuestra esa fe firme que sentía en sus acciones, y que luego de la muerte de Jesucristo no declinó, y se afirmó aún más luego de su resurrección. Es Pedro quien resalta en los textos y por ello no es difícil comprender porqué Jesús una vez más le dirige un mensaje de amor y cuidado por su rebaño que de ahora en adelante será responsabilidad de los discípulos, que pronto serian los dirigentes y las columnas de nuevos creyentes que deberán tener líderes que los amen.
Jesús refiere tres veces la misma pregunta a Pedro,  “¿me amas más que estos?” La respuesta de Pedro fue “si te amo” , pero a la insistencia del Señor entristece, reconociendo en si mismo su incapacidad y debilidad al haber sido infiel a ese amor que confesó con sus palabras y con sus acciones al negarle tres veces, Pedro sabia y reconocía su incapacidad de ser fiel a sus mismas palabras, pero le entristecía aún más que su Señor estaba consciente de su debilidad.  Sin embargo, alude “tú lo sabes todo”  expresando  una confesión segura al creer que el único que podía conocer su corazón y ese inmenso amor que sentía, a pesar de su humanidad era el mismo Jesucristo.
Jesús da por respuesta a Pedro las tres características que debe  tener por prioridad un líder al cuidado del rebaño del Señor. Y teniendo en cuenta que en un rebaño la oveja tiene dos etapas, la primera siendo un Cordero, y ya luego la segunda siendo ya una oveja adulta (un año). Encontramos entonces que Jesús da como respuesta principios ineludibles de un  buen líder, que son apacentar y pastorear. Dos características que definen la vida en un rebaño saludable, dejando establecido que una oveja necesitan tanto del alimento como del cuidado, uno sin el otro son insuficientes e infructuosos.
Pero también le deja claro los pasos a seguir, el primero es apacentar a los corderos o nuevos convertidos, pues son estos los que necesitan del alimento para crecer fuertes y saludables, llenos de vitalidad, enseñando la palabra que dará como fruto una fe inamovible, necesaria para el crecimiento dentro  del rebaño.
El segundo “es pastorea mis ovejas”, es aquí donde se dirige a la necesidad del cuidado del creyente adulto que ha crecido en principios y valores, en los que la fe ha sido su cimiento, sabiendo que es en la adultez cuando las decisiones serán las que definan el curso de su camino, por lo que necesitara de líderes cimentados firmes y maduros que sepan cuidar, dirigir y solucionar las circunstancias que se le presentan en el rebaño, sabiendo que los corderos siguen de cerca e imitan el proceder de sus mayores.
El tercero en una firme y clara necesidad de seguir proveyendo de pasto verde y nutrido que mantengan sustentadas y satisfechas a las ovejas adultas, pues esto redundara en un rebaño apacible, que confía en su pastor, que se sabe cuidada alimentada y segura.
Es por eso que el llamado de Jesucristo a Pedro es a un ministerio pastoral en el que el líder debe cumplir todos estos principios enmarcados en estos versículos, por amor al Señor del rebaño, quien otorgo y delego el cuidado de sus ovejas a un líder que le ama, que ya fue formado y que ya es maduro para demostrar ese amor  y fidelidad a un mandato, que más que una obligación se vuelve un servicio de amor, por amor al que le amo primero.

El púlpito no debe ser un castillo de los cobardes “No permitamos que nuestra predicación directa y fiel degenere en regaños a la ...

Cuidado del rebaño